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No tenemos miedo a morir sino a dejar de ser. Lo que nos aterra es que llegue el día, la hora señalada en que ya no podremos disponer de nuestro cuerpo, ni hablar ni pensar, ni soñar ni imaginar mundos: estar muerto es no poder expresarnos. Sin embargo, muchos de nosotros ignoramos impunemente los privilegios de la existencia. Estamos muertos aunque tengamos sangre caliente corriendo en las venas.

Para resucitar conviene recordar lo siguiente.

El cuerpo, ese desconocido al que no atendemos como se merece y en el que vemos no una fuente de saberes sino de placeres que ridículamente pretendemos infinitos. No escuchamos la voz de esto que somos, el mensaje profundo que viene de nuestra carne y que nos es tan esencial como el conocimiento espiritual e intelectual. Lo pagamos caro, y ahí están las estadísticas médicas que me impiden mentir. Conviene recordar que no tenemos un cuerpo sino que somos un cuerpo.

No nos expresamos sino que optamos por repetir lo que los demás dicen, y lo hacemos para no meternos en problemas; nos sumamos a una verdad colectiva que no es hija de una justa reflexión sino de la costumbre y la conveniencia. Abandonamos el derecho a la palabra y nos acomodamos en la zona de confort de la recitación, como los loros. No somos dueños de lo que decimos sino simples arrendatarios de frases hechas e incongruentes sentencias robadas de las estanterías de lo cursi y previsible: ¿y cómo podremos recuperar tan caro derecho sin conocer la hondura de nuestros pensamientos?

No soñamos, no imaginamos lo que puede ser y que a gritos desde el pozo profundo de la existencia nos pide hacerlo con nuestros actos. Ser humanos es traducir esos impulsos en materia y esfuerzo, en trabajo, dedicación, paciencia y resultados.

aNo impongo mis ideas a nadie, pero creo que si no despertamos de esta muerte temporal a la que nosotros mismos nos hemos condenado, el día en que veamos cara a cara a esa otra muerte, definitiva e irremediable, lo lamentaremos con lágrimas de sangre.

Como dice una sabia canción de Spinetta: “Tu tiempo es hoy”.

-alx

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