Inicio Alejandro Ramírez Arballo Hace falta un motivo

Hace falta un motivo

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No sé si sea una persona muy simple, si mi capacidad de análisis sea pobre o si, como dicen algunos amigos míos por ahí, sea un idealista condenado a vagabundear entre las nubes, el caso es que tengo la plena seguridad de que todo lo que necesita un ser humano para ser feliz es tener un motivo que no sea él mismo. Hablo de una visión trascendente que haga nacer en nosotros el deseo de ser héroes.

Vivimos en una sociedad que fomenta la gratificación inmediata y que nos entrena desde que somos muy pequeños para competir; creemos que los demás son oponentes naturales y que no existe más destino que el de luchar constantemente contra los otros: ¡así nos va! Los resultados de esta actitud mental saltan a la vista: alienación, dolor espiritual, frustración, odio y sectarismo, por mencionar los más evidentes. Resulta claro, al menos para mí, que es preciso -hoy más que nunca- una transformación de la conciencia personal-planetaria. Sé que es un asunto que puede sonar demasiado grande, pero alguien tiene que empezar alguna vez.

He aquí la magia: basta aceptar que podemos ser diferentes para que lo seamos. Basta reconocer que necesitamos un motivo esencial para que de pronto, como por arte de magia, se materialice frente a nosotros una razón para no morir. Cuando sabemos que hay un sentido y hay un “para qué”, nuestro corazón se vuelve fuerte y nuestra mirada se aclara: se nos revela la razón pura de nuestra existencia. En el momento que experimentas esta revelación, bien puede decirse que has nacido verdaderamente.

Quiero preguntarte esto: ¿cuál es el motivo que hace que te levantes cada mañana sin importar cómo te sientas? ¿Cómo se representa el futuro en tu cabeza?¿Por qué estarías dispuesto a entregarlo todo?

Quizás suene un poco exagerado, pero conviene no olvidar que nos encontramos viviendo, y respirar ha sido desde siempre un asunto de vida o muerte.

-alx

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