Lejos de desaparecer, los efectos de la crisis mundial de 2008 continúan latentes y nos hacen percibir el crecimiento de una nueva burbuja especulativa que podría desencadenar en otro desastre financiero global, aseguró el economista Celso Garrido Noguera.

El profesor del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana, consideró que todos los esfuerzos que han hecho los responsables de las políticas monetarias y de los gobiernos en todos los países, sólo han atenuado el problema, pero las tendencias no han cambiado.

«Han pasado ocho años y estamos en una situación donde las prácticas no han cambiado, y al remontarnos a las compras de bancos, rescates bancarios, pagos gigantescos de los gobiernos por resolver la crisis –en 2008–, nos encontramos en una situación que fundamentalmente es la misma», aseguró.

Garrido Noguera fue invitado a la Universidad de Sonora a participar en la jornada académica del 46 aniversario del Departamento de Economía, en donde habló de los efectos de la crisis de 2008 y la situación actual.

Estableció que desafortunadamente nos encontramos nuevamente en medio de una burbuja especulativa que está en desarrollo y no se ven fuerzas capaces de frenarla. «El fondo del problema está en las transformaciones que ha tenido la actividad bancaria desde el 2008, cuando se les dio la libertad de transformar esta actividad en un negocio y dejar por un lado sus actividades tradicionales».

Añadió que esa situación, que persiste hasta nuestros días, tiene sus antecedentes directos en la proliferación del liberalismo económico que se inició en los ochentas, cuando se creía que los mercados podrían operar libremente, sin riesgos para las economías, y por el contrario, desembocamos en la peor de las crisis administrativa del capitalismo, lo que muchos analistas consideran como el gobierno del capitalismo mundial, el gobierno de la globalización.

«Somos una sociedad que vive globalmente, con una fuerza gigantesca que tiene la capacidad de operar, pero nada negociado, coordinado entre las partes, y, por lo tanto, alimenta todo tipo de fuego, de confrontación, de negociación, de conflicto, que es el fondo de lo que frena la posibilidad de condicionar las especulaciones financieras y nos envuelve, otra vez, en una bomba de tiempo, como la que nos llevó a la experiencia del 2008», reiteró.

El académico de la UAM estableció que en este contexto, México, aunque tiene una banca más focalizada, más tradicional, está totalmente expuesto a la especulación porque su estructura está organizada en grupos financieros que hacen sus negocios en la Bolsa, en otros sistemas bancarios, de seguros y de afores. «Está jugando en el negocio bancario como toda la banca internacional en la operación de créditos y comisiones, que es su gran nicho de ganancias».

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