Inicio Carlos Sánchez Restaurar para echar a andar

Restaurar para echar a andar

Compartir

Nostalgia. La historia de lo que no se puede retener en las manos. El acontecimiento atroz que nos devasta de tan solo recordarlo. También la esperanza dicha en versos. Porque de amor se canta.

Son las notas un viento que se dispersa desde la armónica. Es una canción, es un disco, es la Reconstrucción interior.

Gerardo Peña de nueva cuenta, con el tesón necesario, para decir la vida, seguir diciendo, a través de la música, desde la vía más efectiva: sus canciones.

Aquí, en su producción discográfica número nueve, el Meñe se reconstruye y reconstruye fragmentos de la historia que le ha tocado, que nos ha tocado, lidiar y / o apreciar.

Desde la investigación, con el objetivo del rescate de los trascendental. El día más cruel del calendario, el más romántico delirio desde la obsesión de quien persigue un maniquí que tiene nombre de novia y se inscribe como una ilusión perenne.

Gerardo Peña, el compositor de mayor renombre, el de más constancia, en nuestra entidad, lo vuelve a hacer. Y propone su más reciente cd que se intitula Reconstrucción, y el cual contiene trece rolas que se nos presentan por demás reflexivas.

Aquí debería yo abandonar el barco de la redacción y no parar de llorar. Porque, Gerardo, otra vez los versos se me vuelcan a la emoción y te juro que no puedo más lidiar con ese gran árbol de los niños al que se le cayeron las hojas.

Cómo contener la valentía para no derramar las lágrimas ante tan completa reseña de lo que fue, es y ha sido el cinco de junio. Esta canción que propone romper paredes, en lo personal, hace romperme las paredes, una y otra vez, de mi bodega interior donde habita la niña, mi gran Catarina.

Bendito-maldito este oficio de contar la realidad. Plausible inevitable, porque el arte que es canción reseña la historia desde lo más apegado a la realidad. Y se agradece. Aunque duela una y otra vez.

Reconstrucción es la propuesta antropológica-poética, desde la visión aguzada del compositor, cantautor.

Suenan las percusiones como advertencia. Imagino las manos de David Norzágaray en los golpes paradójicamente sutiles y con pasión. Sobre la madera. Marca los tiempos y en el momento preciso la voz del Meñe nos relata lo que es o lo que podemos ser:

Pego ladrillo con otro ladrillo / coso mi mano, mi pierna la clavo, / parcho los balazos del amor. // Lijo mis huesos, recojo mis sesos / y en mi memoria reinicio la historia, / pinto, barro y lavo porque estoy en reconstrucción, / falta reparar mi corazón.

La introspección. E intercalar la mirada social, de esos acontecimientos también sociales. Lola Casanova y la pasión prohibida.

La ley del oeste, una rola que reseña el racismo, la historia de Joana, víctima de la fuerza adolescente y norteña. La intolerancia, la capacidad de carcajearse ante el dolor ajeno.

Reconstrucción es esto que digo, y obviamente mucho más. Cómo van a caber todas las emociones y conclusiones en unos cuántos párrafos, si la poesía sugiere, suelta y ata cabos, y siempre está yendo a más.

La literatura implícita en versos se vuelve sugerencia para indagar. Quizá un incentivo, el impulso, para volver al deseo de cantar. Y bailar.

*Reconstrucción se presenta hoy viernes 24 de febrero en punto de las ocho de la noche en Teatro Emiliana de Zubeldía. Entrada gratuita.

Deja un comentario