La mesa como lugar de encuentro: la importancia de comer en familia

La mesa como lugar de encuentro: la importancia de comer en familia

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Imagínate, por un instante, una cena familiar en la mesa de tu casa. La vajilla, los cubiertos y las servilletas están debidamente colocados. La temperatura y la iluminación están perfectas. De fondo, se escucha una música instrumental. La comida está lista y servida, y su olor invita a cualquiera a sentarse…

Una cena como esta puede que suene algo ideal, pero fuera del glamur que puede implicar, ¿cuándo fue la última vez que te sentaste junto a tu familia en una mesa para disfrutar de una comida? Quizás pudo haber sido la semana pasada, hace un mes o, tal vez, el año pasado, en el Día de Acción de Gracias. Y es que la vida cotidiana ha provocado que el tiempo de comer juntos en familia no sea una prioridad.

“Antes, las familias se reunían para comer. Era una actividad familiar, era una tradición. Pero, con la modernización, le estamos dando más importancia al trabajo y a generar ingresos. Por ende, las personas están separadas por sus tareas y sentarse a comer juntos es más complicado”, comentó el doctor Daniel Martínez Ortiz, sicólogo clínico y catedrático de la Universidad Carlos Albizu.

Sin embargo, la buena noticia es que nunca es tarde para comenzar. Puede que los horarios en el trabajo, las reuniones fuera de horas laborables, las tareas que entregar para la escuela o la universidad, las prácticas de algún deporte, entre otras situaciones, hagan que comer en familia sea un reto para muchos, pero no es imposible. Lo importante es “provocar ese momento”, comentó el sicólogo.

“Una comida es una actividad familiar que promueve la unidad y es una dinámica muy saludable”, enfatizó Martínez Ortiz. De hecho, el sicólogo explicó, “que no importa cómo esté estructurada tu familia, lo importante es que se promueva ese compartir juntos en una mesa”.

Según un estudio del Centro Nacional de Adicciones y Abuso de Sustancias de la Universidad de Columbia (CASA, por sus siglas en inglés), los niños de las familias que comen juntas regularmente tienen menos probabilidades de tener problemas con las drogas y el alcohol en la adolescencia, y tienen más probabilidades de tener mejores notas. Incluso, se reportó que familias disfuncionales que logran hacer esta dinámica y tienen conversaciones y diálogos en la mesa provocan un ambiente positivo.

Así que, ¿por qué no comienzas a hacer los preparativos para tu comida familiar? No importa si optas por una cena sencilla o algo glamurosa, recuerda que lo que hace real una cena familiar es su ingrediente principal: tú y tu familia. ¡Buen provecho!

Según el sicólogo, “la mesa da identidad, sentido de pertenencia. Invita al diálogo, al encuentro”. Sigue estos consejos para que logres tu cena familiar.

Mantenlo simple. Lo más significativo de tener un tiempo para sentarse juntos en familia a comer no es la comida en sí, sino el tiempo de compartir. Quizás habrá días en que puedas elaborar una gran cena, pero habrá muchos días en que la comida será más sencilla.

Desarrolla algunas costumbres y valores durante la cena. Sentarte a comer a la mesa, mostrar buenos modales, orar por los alimentos, escucharse los unos a los otros, ayudar a recoger la mesa luego de la comida, son solo algunas de las costumbres y valores que puedes establecer.

Aleja todo tipo de tecnología de la mesa. Apaga la televisión, el celular, el reproductor de música digital, la computadora y cualquier otro equipo tecnológico.

Haz de la conversación una prioridad. Para comenzar una conversación se le puede preguntar a cada miembro de la familia cuáles fueron las cosas buenas que le ocurrieron durante el día.

Repite cuantas veces puedas. Quizás no puedas sentarte a comer en familia seis o siete veces a la semana, pero no te frustres, lo importante es que comiences a hacerlo.

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