Niñas crecen entre indigentes y migrantes

Niñas crecen entre indigentes y migrantes

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Mary de apenas unos tres años camina entre las mesas del comedor para migrantes ubicado en La Victoria, sube a las mesas y contesta con una sonrisa a los hombres que le saludan. Alguno se inclina de pronto para alzarla en brazos y ella familiarmente estira las manos para ser cargada.

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Su hermana Lety quien no pasa los 8 años está sentada en una mesa de madera junto a cuatro o cinco migrantes que pasado el mediodía comen un caldo. Sobre la mesa hay fruta, mochilas y vasos. Lety platica y de vez en vez voltea para buscar a su demás hermanos. Mary corre de un lado a otro mientras el comedor sigue llenándose de gente, principalmente hombres que acuden por un plato de comida caliente.

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Ellas van al comedor a diario desde hace ya más de dos años, de hecho son 7 hermanos, todos menores de edad que acuden a comer ahí pues sus padres tienen problemas de adicción a las drogas y no se hacen cargo de ellos.

La menor se ha criado ahí, antes de nacer sus hermanos ya iban a recibir ayuda y el ambiente en el que crecen y conviven varias horas al día es entre migrantes, indigentes y personas con adicciones que pasan por el lugar. De los encargados hasta reciben ropa, útiles escolares y cuidados, así como del padre que dirige el comedor. Además de los hermanos, dos primas más que no pasan los 11 años también acuden con menos frecuencia pero son también conocidas por quienes manejan el lugar.

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Esta tarde, durante la fila de comida, al menos sesenta personas esperaban lo habitual, caldo con verduras, fruta, tortillas, agua de sabor y al menos 6 de los menores se encontraban en el lugar como cada día pues además se les permite llevar comida a su casa cerca, pasando las vías en Punta Bella. Y aunque se ha buscado el acercamiento con los padres, los intentos no han prosperado.

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Mientras dura el servicio de comida, las niñas sobre todo son observadas por las personas que atienden sin embargo cerca de la una de la tarde cuando se deja de servir alimentos, salen junto a los migrantes e indigentes que deben recorrer un tramo de monte para ir de nuevo a las vías a esperar el tren, otros a la ciudad y ellos a cruzar las vías para ir a su casa. De acuerdo a las encargadas el riesgo que corren es grande y piden que alguna autoridad voltee a ver el caso para evitar pueda pasar algún incidente.

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*Los nombres de las menores son ficticios por protección de su identidad

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