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Suena el despertador. Te levantas más temprano de lo usual, bebes un jugo de naranja después de una taza de café para sentir el estómago lleno y retardar la primera comida del día. Un par de horas más tarde, evitas a toda costa las proteínas y tu desayuno se compone de frutas, barritas y otros carbohidratos de lenta absorción. No quieres echar a perder las horas que has invertido en el gimnasio y sin embargo, todos los avances para lograr perder peso fracasan al mediodía, cuando descubres que el hambre te obliga a consumir algo que realmente no necesitabas.

Si te identificas con este caso, estás haciendo justo lo opuesto a lo que deberías para mantenerte en forma. Mejorar tus hábitos alimenticios durante la mañana te mantendrá en equilibrio durante el día y al mismo tiempo te ayudará a cumplir con tus objetivos. ¿Cuáles son los hábitos que debes poner en práctica de ahora en adelante? Aquí 6 poderosos consejos:

Prepara tus snacks
Levántate diez minutos más temprano y toma tu tiempo para preparar las porciones de snacks que necesitas para consumirlas entre comidas. Asegúrate de que sean lo suficientemente atractivas para ti, así evitarás pecar e ingerir alimentos que no tenías pensado, al tiempo que ahorras sin salirte del plan original.

Desayuna proteínas
Ninguna comida a lo largo del día es más importante que otra, pero si hay que elegir un instante para ingerir un alto grado de proteínas, lo mejor es hacerlo en el desayuno. Comer bien en la mañana no sólo te ayudará a poner en marcha tu metabolismo luego de una noche de descanso, también te dará un envión de energía y te hará sentir saciedad hasta la comida, mucho más que los carbohidratos de lenta absorción en forma de barritas o complementos vitamínicos.

Duerme más y mejor
Un estudio realizado por The American Journal of Clinical Nutrition reveló que las personas que duermen más tienen menos probabilidades de subir de peso. El apetito de quienes descansan más de siete horas reduce en promedio 14 % con respecto a quienes duermen menos tiempo y se consumen 300 calorías menos al día siguiente. Se trata de un principio lógico de mantenimiento y descanso del cuerpo que debes respetar para evitar romper tu régimen alimenticio o sentir fatiga extrema durante el día.

Toma un vaso de agua antes del desayuno
Nada más despertar, un hábito recomendable es tomar uno o dos vasos de agua para rehidratar el cuerpo y quemar calorías durante el desayuno. Beber agua como la primera acción del día también ayuda a sentir saciedad y no confundir la sed con el hambre durante la ingesta de los primeros alimentos.

Evita los jugos
Nada para iniciar cada mañana como un jugo de naranja o manzana 100 % natural, ¿cierto? En realidad, se trata de una de un mito y una de las peores opciones para beber durante el desayuno, pues un jugo puede contener más calorías que un refresco azucarado, dada la cantidad de piezas de fruta necesarias para servir un vaso, además de que el organismo la desecha más rápidamente que la fruta comida.

Olvida el café
Miles de millones de personas parecen necesitar de una (o varias) tazas de café durante la mañana para despertar y comenzar sus actividades eficientemente. Sin embargo, existen alternativas más saludables y benéficas para el organismo; prueba con una infusión de limón con un toque de pimienta roja, te dará la misma energía que el café, alejando el sueño y despertando a tu metabolismo, que comenzará a quemar calorías desde temprano.

1 Comentario

  1. Hola amigo! que tal me ha gustado bastantisimo este articulo, me ha ayudado bastante
    me has dado algunas ídeas pronto escribire un libro ahora mismo te agrego a favoritos
    para darme una vuelta de vez en cuando por aca….
    de paso me gustaria recomendarles un metodo que en lo particular a mi me esta ayudando
    a bajar de peso y sumado a los consejos de tu pagina llegare a mis metas mas rapidamente.
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