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La importancia de la inclusión

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La inclusión quizás represente la mayor fortaleza que pueda ofrecerse a las personas con discapacidad, debido a que una sociedad incluyente aporta un lugar para vivir respetando su diversidad: condición, religión, educación, sexualidad, raza o género.

A la par el concepto de “discriminación”, ha tomado fuerza para el beneficio de toda nuestra sociedad, porque dentro de ello la diversidad es reconocida como necesaria, evidenciando las distintas necesidades que tenemos los seres humanos en cuanto a educación, salud y economía.

Convencionalmente sabemos que la discapacidad se caracteriza y es señalada  como una condición que requerirá de por vida, asistencia en diversos aspectos, destacándose los de atención médica, educación, rehabilitación o guía, dejando de lado el aspecto social, factor que puede mejorar los ya mencionados.

Entonces pensar que la inclusión social de las personas con discapacidad, puede promover su bienestar, a la par que impulsa una cultura de participación de todos los actores sociales con o sin discapacidad para el beneficio común, no es un sueño, es una realidad en la que todos podemos tener una intervención.

Muchas veces como padres de personas con discapacidad, somos testigos de situaciones que nos demuestran que las consecuencias funcionales y emocionales de una persona bajo con alguna condición de discapacidad, no son propias de ella, si no de la interacción, respuesta y exposición que su entorno le ofreció.

Es decir, que los vínculos que se pueden formar en la sociedad para una persona con discapacidad resultan importantes, debido a su interacción, proceso  en el que se le pueden ofrecer una variedad de estímulos que impactarán en su lenguaje, comportamiento, adaptación, educación y propiamente en su persona.

Además la inclusión resulta importante porque las personas con discapacidad harán efectivo su derecho con sus iguales, a desarrollarse en los aspectos de una vida cotidiana, forzándolos a hacer partícipes y no solo a vivir como personas pasivas que aceptan lo que su cirulo más cercano le ofrece.

Porque resulta importante diferenciar entre la integración y la inclusión, debido a que la primera se entiende – por poner un ejemplo- cuando una persona con discapacidad pertenece y se adapta a un entorno, sin que se me modifique nada.

Por su parte la inclusión propicia la transformación y construcción de un entorno para que una persona pueda desarrollarse, aceptando su diversidad – en este caso su discapacidad- de ahí la diferencia entre la integración e inclusión.

Las dos resaltan la importancia de su ejecución, porque son procesos que se dan en nuestra vida diaria, sin embargo lo ideal sería que la inclusión se diera de forma natural, donde seamos capaces de comprender las diferencias que existen de cualquier tipo y que podamos aceptarlas.

Por otro lado como padres o personas ligadas directamente a la discapacidad, debemos ser conscientes hasta donde podemos promover esta inclusión o integración, porque dependerá de las características de cada uno de nuestros hijos, de sus habilidades, de sus alcances.

Debemos estar conscientes de que también influyen las condiciones de salud o movilidad, derivadas de sus discapacidades, para que las personas con estas condiciones, puedan ser integradas o incluidas en los procesos sociales cotidianos, ya que debemos reconocer por nuestra parte, que no todos tendrán esa capacidad y no hay porque forzarla.

Es así que la mejor manera de mejorar la calidad de vida entre los seres humanos, es y seguirá siendo el respeto y la aceptación ante la diversidad con la que cohabitamos más de 7300 millones de personas en el mundo, tratando de vivir o sobrevivir.

Aun cuando existan códigos, leyes, convenciones y legislaciones a nivel mundial que promuevan el bienestar humano para las personas con discapacidad, la mejor herramienta será la cultura de la inclusión y la diversidad, cuando seamos capaces de reconocer las diferencias, junto con su aceptación, que permitirán erradicar la discriminación.

¡Nunca es tarde para el reconocimiento y la aceptación ante los retos de la discapacidad, por lo que los invito a sumarse a poner su granito de arena!

Felices fiestas y nos encontramos en el 2018.

 

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