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¿Te imaginas pedir un café en Starbucks o similar y encontrar en su taza una advertencia “contiene componentes cancerígenos”? Suena a risa, tratándose de una bebida tan universal, milenaria y extendida por todo el globo como el café, pero atentos porque podría ser pronto una realidad en Estados Unidos.

Una demanda presentada en California por una organización no gubernamental que investiga los componentes tóxicos que afectan al ser humano podría prosperar y obligar a todas las empresas que venden café en el estado a advertir a sus consumidores.

¿Es, entonces, cancerígeno el café? En realidad, la demanda se centra, según informa la CNN, en un elemento que se genera cuando el grano es tostado y que se conoce como acrilamida (está presente en más alimentos con altas dosis de carbohidratos cuando son calentados a altas temeraturas). Esta sustancia química surge cuando se calientan determinados alimentos por encima de los 120 grados y sí, es cancerígena, según la OMS.

La demanda se centra en realidad en intentar forzar a las grandes marcas que comercializan café en el estado a advertir sobre la presencia de este componente químico y su posible impacto en la salud; en la propia demanda se cita expresamente Starbucks, 7-Eleven y BP, entre otros, a quienes acusa de “no proporcionar una advertencia clara y razonable” sobre la exposición a dicho componente. ¿Qué sucedería si prospera la demana?

Todas estas marcas se verían obligadas a pagar una cuantiosa sanción, pero además a llenar sus locales y tazas y vasos de advertencias sobre el potencial riesgo. Algunas de las empresas demandadas ha accedido a añadir advertencias y entre ellas, el mismísimo 7-Eleven, lo que nos da una idea del peso y la importancia del asunto. El resto de los demandados irán al litigio mientras que otros intentarán llegar a un acuerdo privado.

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