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No utilicemos la palabra “Discapacitados”

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Aprovecho este espacio para hacer un llamado general a que evitemos utilizar el término “discapacitado” para referirse a una persona con discapacidad, porque es totalmente incorrecto. La discapacidad de una persona refleja una situación en la interacción con su entorno físico y social, pero que no define a un ser humano.

A nivel mundial la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU) que representa el organismo rector en este sentido, nos ha orientado al respecto, designando que el término adecuado para referirnos a esta población, sea persona con discapacidad (Pcd).

Cuyo principal propósito tiene el de *Promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por todas las personas con discapacidad, y promover el respeto de su dignidad inherente.

Es así que siendo el lenguaje el principal impulsor de las acciones que llevamos a cabo cotidianamente, debemos aprovechar para expresarnos de la mejor forma posible, sobre todo cuando hay una condición de vida que merece respeto, para que seamos capaces de comunicarnos de la mejor forma.

Utilizar un lenguaje correcto en torno a la discapacidad propiciará además, que evitemos emitir mensajes pocos claros, que formulen ideas y su asociación a infantilizar a las personas con esta condición, marginarlos, estereotiparlos o promover su vida en un sentido asistencialista o con perspectivas de sufrimiento.

Cuando por el contrario, debemos impulsar una visión positiva al referirnos a las personas con discapacidad visual, motriz, auditiva o intelectual, como debemos mencionarlos; prescindamos de eufemismos como: retrasados, inválidos, minusválidos, cieguitos, enfermitos, en general discapacitados.

Es así que el mundo la Organización Mundial de la Salud (OMS), estima que existen más de 1000 millones de personas con alguna discapacidad, que representa el 15 por ciento de la población total, las cuales han nacido o adquirido su condición, que no representa que estén enfermos; por lo que debemos resaltar la gran diferencia que existe entre los términos “discapacidad” y “enfermedad”, sin que reflejen sinónimo alguno.

Por lo tanto la discapacidad representa una situación entre una persona, sus características físicas y su entorno social o cotidiano. Por poner un ejemplo: las personas con discapacidad motriz, son perfectamente sanas y presentan su discapacidad ante situaciones de movilidad, por lo tanto esa persona no puede definirse y generalizarse por ello.

Tampoco debemos utilizar términos como capacidades diferentes, porque todos tenemos las mismas capacidades y compartimos la misma naturaleza del ser humano en el sentido de pertenencia y necesidades en igualdad, por lo tanto la forma que nos desarrollemos dependerá de nuestras habilidades, estímulos y oportunidades que se nos brinden o que seamos capaces de aprovechar.

Por lo tanto, todos somos “normales”, porque no existe una forma “anormal de nacer, vivir, desarrollarse, estudiar o trabajar, simplemente somos seres humanos, aunque algunos hayan nacido o adquirido una discapacidad ante alguna situación de vida.

Como seres humanos no podemos distinguirnos en normales o anormales, todos merecemos una vida digna, calidad de vida, igualdad en oportunidades, respeto e inclusión en nuestra compleja sociedad.

* http://www.un.org/spanish/disabilities/default.asp?id=497

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