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¿Cómo tenemos que reaccionar los padres de un niño con o sin discapacidad,  que presenta una alteración de conducta o comportamiento inadecuado- en algún momento de su vida?, para hacer que vuelva a la tranquilidad y realice una orden o acción que se le ha pedido, sin que se pierdan los estribos por parte de sus padres o maestros.

Sabemos que ante lo que comúnmente conocemos como berrinches o alteraciones de comportamiento, no debemos de ceder, pero ¿Cómo podemos lograr una reacción positiva ante ello, sin gritar, sin alterarnos o perder los estribos? ¿Realmente es posible sin ceder al chantaje o al soborno?

El fin de semana asistí a un taller sobre modificación de conducta, dirigido a padres de niños y jóvenes con discapacidad, con el objetivo de obtener la mejor información por parte de los especialistas en esas áreas y poder actuar ante dichos comportamientos.

El taller fue promovido desde la asociación SD Hermosillo, integrada por familias de personas con síndrome de Down, sin embargo dentro de los asistentes al evento, se encontraban familias de personas con otras discapacidades, así como profesores, alumnos y directores de escuelas vinculadas a estos temas.

El curso fue impartido por el Lic. Daniel Quiñones, director clínico de Explora Tu Potencial A.C, institución que trabaja con especialistas del desarrollo dedicados al diseño e implementación de programas académicos, habilitación, terapia de lenguaje, ocupacional y análisis conductual aplicado para cientos de personas con autismo y condiciones relacionadas.

Es así que con toda la experiencia que tiene este especialista tratando a niños con alguna alteración de conducta, nos pudo dar una introducción al tema y acercarnos la “receta secreta”, una fórmula muy dura de aplicar, sobretodo porque se requiere de un gran esfuerzo por parte de nosotros los adultos.

Además de altas dosis de paciencia, se requiere aplicar acciones concretas de autocontrol, lo que nos permitirá concentrarnos en el objetivo: tu hijo o paciente, según sea el caso, que bajo un estado de calma lo obligará a hacer lo que le estás pidiendo, así sea que se cumpla en minutos o horas.

¿Pero realmente podemos lograr esto? Nos resultaba inverosímil comprender que primeramente “los adultos” somos los que tenemos que reeducarnos para lograr tales fines, debemos mantener el equilibrio entre paciencia y cumplimiento de nuestros objetivos.

Al no contar con tales elementos y mesura en nuestro poder, es como esas personitas tan pequeñas cotidianamente mantienen una serie de conductas inapropiadas, seguidas de estímulos, premios y consentimientos, gracias al chantaje y al soborno que nosotros aplicamos con tal de que se calmen.

Por poner un ejemplo clásico: cuando estamos en el supermercado  y un niño quiere obtener, comprar o abrir algo y no cedemos ante sus deseos, se provoca un estado de berrinche, llora, grita, se pone intransigente y demás, pero sin importar que los demás piensen, debemos actuar como si no pasara nada y evitar ceder a sus deseos sin violencia o gritos.

“No veo, no escucho, no siento”, son palabras muy coloquiales que estoy utilizando como una forma de manejarnos ante estas situaciones; sin embargo el método  con una complejidad de fondo, nos expone tareas simples, al alcance de todos, contemplando muchos otros factores del medio ambiente que pueden propiciar estos comportamientos.

Así que espero que los más de noventa personas que asistimos al curso, seamos capaces de prevenir una situación de estas, manejar un comportamiento inadecuado, aplicar soluciones o bien consecuencias o castigos en dado caso, a nuestros hijos con o sin discapacidad.

Porque lo que nos quedó muy claro, es que no es el síndrome de Down, el autismo o cualquier discapacidad que tenga un niño, justificación para presentar comportamientos inadecuados, ni una conducta que le impida la socialización e integración que se merece.

 

**Explora Tu Potencial A.C. Lic. Daniel Quiñones  www.etpmexico.org | Hermosillo- 662.299.4417

 

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