La lucha por justicia sigue. En la zona del Río Sonora han pasado 4 años desde que el derrame de tóxicos de la Mina Buena Vista del Cobre comenzó a matar la vida a lo largo de 7 pueblos afectados. La vida de las plantas, de los animales y cada vez más de las personas que mueren por enfermedades derivadas de la alta concentración de metales en la sangre.

Han sido 4 años de pelear por ver que se cumplan las promesas de la empresa causante del peor accidente ecológico en la historia de la minería mexicana pero también de gobiernos que han pasado y han prometido que las cosas se iban a solucionar. Con el paso de los meses los habitantes de Aconchi, Arizpe, Banamichi, Baviacora, Huépac, San Felipe de Jesús y Ures todavía levantan la voz indignados porque la economía se vino abajo, la flora y fauna que les daba sustento ha muerto o la han vendido para poder comer, familiares han perdido la vida o han emigrado fuera de las poblaciones por la falta de oportunidades. A pesar de todo eso, el interés de los presidentes municipales no ha sido fuerte para exigir soluciones para su gente.

Pedro Armando Lugo López, en su momento fue presidente municipal de Aconchi, uno de los pueblos afectados por el derrame y ha visto como los gobiernos que siguieron a su mandato tampoco han logrado resolver mucho.

 

“Los alcaldes están nadando de muertito, no les interesa en ningún aspecto apoyar la situación que estamos viviendo en el Río Sonora, esto de la contaminación va para largo no han dejado de contaminar pero desgraciadamente poca participación de la ciudadanía, de los afectados y nula participación de las autoridades”

Historias sin esperanza

Josefina Moraga en Banamichi perdió su negocio de venta de queso, era el sustento de la famila para el día a día, con 40 litros de leche podía hacer un queso de 8 kilos al día y de esa manera venderlo, sin embargo el ganado que tenía se alimentaba de la hierba que era regada con las aguas del río Sonora, bebía agua del mismo río y la gente comenzó a temer que pudiera estar contaminado el producto que Josefina les ofrecía, poco a poco dejó de vender hasta que tuvo que buscar otra forma de ganarse la vida. Ahora limpia casas y los 15 mil pesos que recibió como compensación por el derrame se acabaron por comprar agua purificada pues la que tomaban proveniente del río ahora lleva metales pesados y ácido sulfúrico.

 

“No hubo ordeñas ya pues la gente no quería comprar el queso, el poquito de queso que vendía uno la gente tenía miedo porque teníamos la ordeña del otro lado del río, la comida de las vacas podía haber tenido contacto con el agua del río y ya no hubo ordeña, el queso ya no lo quería la gente”

Ahora Josefina piensa que los han dejado en el olvido, el dinero que les dieron fue una sola vez y las autoridades poco hacen para explicar lo que sucede. El fideicomiso que se abrió por la empresa responsable con 2 mil millones de pesos para remediar el daño cerró en febrero de 2017 y no hubo ya recursos para los pobladores. La real preocupación es la salud, sobre todo de las generaciones más pequeñas.

 

“no nos toman en cuenta, hay tantos niños enfermos ya con cáncer que están pidiendo ayuda, estamos perdidos y los niños son los que van a sufrir, uno ya lleva media vida, 50 años, pero los que vienen atrás son los que van a batallar”

La calidad del agua no es buena, los pobladores no tienen certeza de que puedan consumir el líquido, sin embargo los estudios que se realizan arrojan resultados poco esperanzadores. Las plantas potabilizadores que les prometieron nunca funcionaron como originalmente se planteó, de las 36 plantas que se instalarían a lo largo de los pueblos, solo se aprobaron finalmente 9 y de esas funcionan solamente 2. Buena Vista del Cobre, filial de Grupo México ha abandonado a los pobladores. Jesús Castro Durán, en Arizpe lamenta que la corrupción se haya dado desde el primer momento que se supo del accidente y que habría un fideicomiso que repartiría dinero a los afectados, pero curiosamente los menos beneficiados fueron los más perjudicados con la contaminación, los campesinos que no tienen dinero, aquellos que luchan por sacar adelante sus cosechas.

 

“El gobierno federal mandó pagar a todos los ganaderos de Bacoachi que no están contaminados, les dieron un dineral, mucho dinero les dieron y a la gente contaminada de aquí, a los milperos no nos dieron nada. Los ciudadanos somos los afectados, nos dieron cualquier babita nos dieron de dinero, no nos pagaron como debí haber sido, el ganado se contaminó, las milpas no pudimos sembrar, el río no dejó nada”

El arrebato de los recursos no es secreto para nadie en los pueblos, saben que hubo beneficios para los más poderosos y a la gente realmente necesitada no hubo oportunidad de acceder a la ayuda. Desde pago de cosechas a personas que no fueron afectadas hasta la asignación de contratos por trabajos innecesarios como la instalación de tinacos a lo largo de la zona fueron ejemplos de lo que se hizo para beneficiar a unos cuantos pero no a los pobladores,

 

“Vienen la bola de cabrones y empiezan a agarrar dinero, muchas trabas hace, nosotros nos dimos cuenta, mandaron millones para Arizpe y se quedaron con los millones, para todos lugares mandaron, para allá, para acá, pa donde quiera y ahí se fueron mochando, a unos les daban a otros no les daban, era un desastre a la chingada”

En salud, se siguen presentando casos de cáncer, principalmente en el hígado, estómago y colón, pero la atención médica no ha sido la mejor y la Unidad de Vigilancia Epidemiológica que les prometieron para los enfermos derivados del caso de contaminación, hoy es una obra sn terminar, abandonada y que conforme pase más el tiempo, sienten los afectados que no habrá mejora en la situación. Elda Lucina León, ha perdido un riñón, le diagnosticaron un tumor en la hipófisis y desarrolló padecimientos de la tiroides derivados del consumo de agua en Aconchi, un pueblo más de la ruta afectada.

“el 12 de diciembre me quitaron el riñón, me dio diabetes, me salieron alergias, yo no sufría de alergias y hace poco ahora en mayo me apareció, tengo tiroides, un tumor en la hipófisis y ya aceptaron los doctores que fue por el agua”

En el Río Sonora siguen las historias tristes, la preocupación por los que nacen cargando con posibles consecuencias de este derrame tóxico. Siguen las historias de aquellos que perdieron su modo de vivir, su salud y entre más tiempo pasa pierden ahora la esperanza.

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