“Hoy para nosotros comienza el verdadero dolor” así exclama Ceci Flores mientras está recargada en el pilar de su casa en Bahía de Kino donde velan los pocos restos que pudo recuperar de su hijo Marco Antonio.
En un ataúd blanco con detalles dorados, una foto grande enmarcada de su hijo, veladoras y algunos arreglos florales se encuentran ya en casa los resto de su hijo que por más de 7 años había buscado sin éxito.
Afuera, familiares y amigos están acompañando a la familia, los hijos de Marco Antonio, su abuela, su hermana Milagros de Jesús Valenzuela Flores quien está sentada al lado del féretro casi desde que arribó al domicilio procedente de Hermosillo. En una bocina suenan corridos con letras alusivas a personas desaparecidas, letras llenas de dolor y mensajes emotivos para las madres que buscan a sus hijos. De esas que hay miles en México.
En la calle, patrullas de la Policía Estatal y Guardia Nacional fuertemente armados vigilan el perímetro. Personal del Centro de Atención a Víctimas llegó también para apoyar a Ceci y a la familia. En el trajín, Ceci Flores busca atender a todos los que llegan a dar su apoyo moral, incluso pide pizzas para los elementos de seguridad que cuidan el lugar.
Conforme avanza la tarde y cae la noche, el portal donde está el cajón se rodea de más familiares y amigos que llegan y cantan, otros brindan y platican. Milagros, su hermana sigue sentada, controla la lista de canciones desde un celular.
Al pie de la foto de Marco Antonio hay veladoras y un bote de Tecate Roja.
«Quisiera que fuera un sueño lo que está pasando. Y que mi hijo tocara mi puerta y no tuviera yo que tocar ese ataúd para saber que ahí está mi hijo.»
En momentos, Ceci deja de atender a la gente y se para frente a la foto de su hijo. Su mirada combativa que era habitual en las búsquedas, en las entrevistas, en los reclamos, esta tarde refleja tristeza, está pensativa observando la fotografía y se torna vidriosa. Dura poco porque siguen llegando personas para acompañarla en este momento difícil. Serán dos días de velacion antes de que Marco Antonio sea sepultado. Después Ceci partirá a Sinaloa para continuar buscando a Alejandro, su otro hijo que desapareció hace 10 años.
¿Qué te llevas? ¿Qué rescatas? … Por lo menos la paz. Por lo menos voy a tener la paz de saber dónde está mi hijo, porque antes salía con incertidumbre que en cualquier monte que yo miraba pensaba que mi hijo podía estar en ese lugar, pero ahora ya sé dónde está mi hijo y ya sé que no voy a tener esa angustia. De pensar a lo mejor en este monte está, a lo mejor en ese de acá se encuentra o a lo mejor allá. No voy a tener la desesperación.”







