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Yoga-Kids muy recomendable

En la actualidad, los niños están experimentando estrés. Sí, también ellos se encuentran bajo presión, y ésta es una situación cada vez más común debido a diversas situaciones a las que se exponen, y el yoga les ayuda a relajarse.

Practicar yoga para niños  adquiere un mejor desarrollo de la atención, concentración, memoria e imaginación. Como consecuencia, mejora su rendimiento escolar y se prepara para enfrentar los retos de la vida.

Pero no es sólo la relajación lo que lo hace atractivo: el yoga también favorece su desarrollo. Les ayuda a estar conscientes de su cuerpo y los conecta con su yo interior, promueve el auto-control, incrementa la flexibilidad y la elasticidad, aumenta el autoestima, la fuerza y la coordinación, mejora la concentración y la calidad del sueño, y fortalece el sistema inmunológico. Los niños activan los dos hemisferios del cerebro, músculos, glándulas y diferentes órganos, y desarrollan destrezas motoras. El niño que practica yoga adquiere un mejor desarrollo de la atención, concentración, memoria e imaginación. Como consecuencia, mejora su rendimiento escolar y se prepara para enfrentar los retos de la vida.

El yoga para niños tiene un enfoque lúdico, debe ser divertido.

En una clase, no debe haber más de quince niños. Los ejercicios deben resultarles interesantes y activar su imaginación. Deben sentirse cómodos, tanto con la ropa (que les permita moverse libremente ) como con el ambiente. Lo ideal es que practiquen el yoga como si se tratara de un juego.

Si bien no hay una edad específica para realizar esta actividad, se recomienda la práctica a partir de los cuatro años.

Para los niños en edad preescolar, la clase dura de diez a quince minutos y cada ejercicio tiene una duración que va de quince segundos hasta un minuto. Una vez que se acostumbran, se puede aumentar el tiempo ya que van desarrollando la habilidad de mantenerse concentrados. Para los niños más grandes, la clase dura de veinte a cuarenta minutos (incluyendo minutos de relajación y en algunas ocasiones, una meditación breve).

Es mejor comenzar poco a poco y construir de manera gradual. Inquietos o con carácter pasivo, introvertidos o extrovertidos, todos los niños se pueden ver beneficiados por esta práctica milenaria.

 

 

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