El principal reto que enfrenta México en materia migratoria es garantizar la asistencia y el respeto a los derechos humanos de sus ciudadanos que intentan cruzar hacia Estados Unidos, en un contexto marcado por políticas más estrictas. Especialistas coinciden en que, además de la atención inmediata a las personas en tránsito o retorno, es fundamental mejorar los mecanismos de información y protección para evitar abusos y desinformación. Así lo expuso Alma Corina Borjas Monroy durante una sesión de liderazgo periodístico realizada en el campus Sonora Norte del Tecnológico de Monterrey.
Durante 2025, en el primer año del nuevo mandato de Donald Trump, se registró la repatriación de cientos de miles de personas desde Estados Unidos. En total, alrededor de 290 mil mexicanos fueron deportados, junto con 120 mil migrantes provenientes de otros países, principalmente de Centroamérica, Venezuela, Cuba y Haití, lo que incrementó la presión sobre los sistemas de atención en México.
El perfil de las personas retornadas refleja una población mayoritariamente adulta, ya que el 65% tenía más de 25 años. No obstante, un 30% correspondía a menores de edad, entre jóvenes y niños, algunos de ellos sin la compañía de un adulto. Esta situación ha obligado a las autoridades mexicanas a implementar procesos de localización de familiares o tutores, lo que puede prolongarse debido a la falta de información disponible.
Otro aspecto relevante es el de las deportaciones consideradas erróneas, incluso en casos donde las personas contaban con documentación legal. Frente a estas situaciones, las familias suelen recurrir a procesos legales para intentar revertir la expulsión; sin embargo, estos procedimientos pueden extenderse durante meses, implicar costos elevados y requerir nuevos trámites administrativos para lograr el reingreso.
En este contexto, especialistas advierten que uno de los desafíos más urgentes es combatir la desinformación entre las personas migrantes. La circulación de mitos sobre supuestos permisos o facilidades migratorias puede llevar a decisiones equivocadas y aumentar los riesgos durante el tránsito. A ello se suma la disminución de caravanas migrantes, un fenómeno asociado al reforzamiento de la seguridad fronteriza y a la coordinación entre gobiernos.
Finalmente, el análisis subraya la importancia de entender el fenómeno migratorio en perspectiva histórica. Aunque el tema ha tenido gran visibilidad mediática en la actual administración estadounidense, los niveles de deportación son comparables a los registrados durante el gobierno de Barack Obama, lo que refleja la continuidad de políticas migratorias restrictivas más allá de los cambios de gobierno.





