El Día de Muertos es una de las celebraciones más representativas de México. Cada año, las familias preparan ofrendas con fotografías, veladoras, flores de cempasúchil y alimentos para recordar a sus seres queridos. Sin embargo, detrás de algunos de los símbolos más conocidos de esta tradición también aparecen los animales.

Perros, mariposas y otras criaturas forman parte de relatos y creencias que, durante generaciones, han conectado el mundo natural con las ideas sobre el más allá.

Estas son algunas de las historias que explican por qué los animales tienen un lugar especial en el imaginario mexicano relacionado con el Día de Muertos.

El xoloitzcuintle, el perro que guiaba a las almas

Uno de los animales más emblemáticos de esta tradición es el xoloitzcuintle, una raza de perro originaria de México que ocupa un lugar importante en la cosmovisión de algunos pueblos mesoamericanos.

En la tradición mexica, se asociaba a este perro con Xólotl, una deidad vinculada con la muerte, la transformación y el tránsito entre distintos mundos. De acuerdo con las creencias relacionadas con el Mictlán, el reino de los muertos, el perro podía ayudar a las almas a cruzar un río durante su recorrido hacia el más allá.

Por esta razón, el xoloitzcuintle se ha convertido en un símbolo de compañía y guía espiritual en las representaciones contemporáneas del Día de Muertos.

Su presencia en figuras decorativas, ilustraciones y ofrendas recuerda una creencia ancestral: incluso después de la muerte, el vínculo entre los seres humanos y los animales puede permanecer.

La mariposa monarca, mensajera del regreso de los difuntos

Cada año, las mariposas monarca realizan una extraordinaria migración desde Canadá y Estados Unidos hasta los bosques del centro de México. Su llegada coincide con la temporada en que se celebra el Día de Muertos.

Esta coincidencia tiene un significado especial en la tradición purépecha, donde la mariposa monarca fue considerada una representación del alma de los difuntos que regresaba al mundo de los vivos.

Sus colores también se han relacionado simbólicamente con los tonos anaranjados y amarillos de la flor de cempasúchil, protagonista de las ofrendas mexicanas.

Aunque esta interpretación pertenece al ámbito de las creencias culturales y no a una explicación científica de la migración, muestra cómo los fenómenos naturales han inspirado historias sobre la memoria, la muerte y el regreso de los seres queridos.

¿El 27 de octubre se recuerda a las mascotas fallecidas?

En años recientes se ha popularizado en redes sociales y en distintos hogares mexicanos la costumbre de dedicar el 27 de octubre a recordar a las mascotas que han muerto.

Durante esa fecha, algunas personas colocan pequeñas ofrendas con fotografías de sus perros, gatos y otros animales de compañía. También ponen sus juguetes, recipientes de agua, alimentos favoritos y veladoras para honrar el lugar que ocuparon en sus vidas.

Esta práctica no tiene una fecha universalmente establecida para todas las comunidades ni forma parte de un calendario único de la celebración. Es una costumbre que se ha extendido entre familias y comunidades que desean incluir a sus animales de compañía en estas fechas de recuerdo.

Para quienes han perdido una mascota, la ofrenda representa una oportunidad de reconocer el cariño, la compañía y los momentos compartidos.

Los animales también forman parte de las ofrendas

Aunque los elementos de una ofrenda cambian según la región y las costumbres familiares, los animales pueden aparecer de distintas maneras.

  • Perros: especialmente el xoloitzcuintle, por su asociación con la guía de las almas.
  • Mariposas: vinculadas con relatos sobre el regreso de los difuntos, particularmente en la tradición purépecha.
  • Aves y otras criaturas: presentes en relatos, representaciones artísticas y creencias locales que relacionan la naturaleza con el mundo espiritual.
  • Mascotas fallecidas: recordadas por sus familias mediante fotografías, juguetes y alimentos que disfrutaban en vida.

No todas estas representaciones tienen el mismo origen histórico. Algunas proceden de tradiciones indígenas específicas, mientras que otras forman parte de costumbres familiares más recientes.

Una tradición que también recuerda a nuestros compañeros animales

El Día de Muertos invita a recordar a quienes formaron parte de nuestra historia y ya no están físicamente con nosotros. Para muchas personas, esa memoria incluye también a los animales que compartieron su hogar y se convirtieron en miembros de la familia.

Desde el simbolismo ancestral del xoloitzcuintle hasta la imagen de la mariposa monarca que regresa cada otoño, los animales nos recuerdan que la naturaleza y la cultura están profundamente relacionadas.

Y para quienes han despedido a una mascota, preparar una pequeña ofrenda puede ser una forma de agradecer su compañía y mantener vivo su recuerdo.

Porque el amor y la memoria también tienen huellas, alas y cuatro patas.

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