– En México, 64% de los perpetradores ya era conocido por las víctimas.
– En México, 32% de quienes vivieron estas situaciones no contó a nadie lo sucedido.
– Casi la mitad de las víctimas en México sufrió dos o más formas de explotación o abuso sexual facilitado por la tecnología.
Cuando una familia piensa en los riesgos de internet, es común imaginar a una persona desconocida detrás de una pantalla. Sin embargo, datos del estudio de UNICEF Disrupting Harm México: proteger a la niñez de la violencia sexual digital, muestran una realidad distinta: en México, 64% de los perpetradores ya era conocido por las víctimas; entre ellos, amistades, parejas o familiares. Solo 15% correspondía a personas desconocidas.
El dato obliga a ampliar la conversación en casa. Prevenir ya no significa únicamente advertir a niñas, niños y adolescentes que “no hablen con extraños”, sino también hablar de confianza, consentimiento, manipulación y amenazas.
El silencio es otro de los grandes retos. De acuerdo con el mismo estudio de UNICEF, en México 32% de las víctimas no contó a nadie lo sucedido y menos del 1% de los incidentes fue reportado a la policía. No saber cómo denunciar, recibir amenazas o sentir vergüenza aparecen entre las principales barreras.
En Sonora, el problema también está presente. De acuerdo con el Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) 2025 del INEGI, el 17.7% de la población de 12 a 19 años usuaria de internet en el estado vivió alguna situación de ciberacoso, lo que representa a 58 mil 952 adolescentes.
Además, el impacto puede ir mucho más allá de la pantalla. El estudio de UNCEF reporta que niñas, niños y adolescentes víctimas de explotación y abuso sexual infantil facilitado por la tecnología presentaron 15 veces más probabilidades de autolesionarse y 12 veces más probabilidades de tener pensamientos y comportamientos suicidas.
¿Qué pueden hacer las familias?
Fundación Nueva Generación Sonora propone acciones sencillas: crear confianza antes de que exista un problema, escuchar antes de castigar, no culpar a quien pide ayuda, recordar que el riesgo no siempre viene de desconocidos y conocer previamente las rutas de orientación y denuncia.
Desde la Fundación, el llamado es a construir relaciones donde niñas, niños y adolescentes puedan decir “algo me incomoda”, “me están amenazando” o “necesito ayuda” sin miedo a ser culpados.
Porque frente a la violencia sexual digital, una conversación a tiempo puede hacer la diferencia.
Más información en redes sociales: @FNGSonora





