La muerte de Moana, una delfín nariz de botella de aproximadamente ocho años que permanecía en cautiverio en el Delfinario Sonora, estuvo relacionada con un traumatismo, de acuerdo con los resultados de la necropsia dados a conocer por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
La autoridad ambiental informó que la posible relación de la lesión con el desprendimiento de un elemento de la infraestructura del establecimiento, así como las circunstancias en las que habría ocurrido el hecho, continúan bajo evaluación técnica y jurídica.
Moana fue encontrada sin vida el jueves 1 de octubre, alrededor de las 08:40 horas, en las instalaciones ubicadas en el kilómetro 5.57 de la carretera San Carlos-Las Tinajas, en Guaymas, Sonora.
La Profepa, encabezada por Marina Boy Tamborrell, mantiene abiertas las actuaciones de inspección, vigilancia y seguimiento para esclarecer las circunstancias del fallecimiento y determinar si existieron irregularidades en el cuidado del ejemplar.
Profepa revisa instalaciones y atención veterinaria
Como parte de la investigación, la dependencia verifica el cumplimiento de la legislación ambiental en aspectos relacionados con la infraestructura, el mantenimiento de las instalaciones, el manejo de los animales y la atención médico-veterinaria.
La Procuraduría señaló que, una vez concluida la valoración integral de las pruebas, determinará si existieron incumplimientos a la normativa ambiental y, en su caso, establecerá las responsabilidades y sanciones correspondientes.
Tras el reporte de la muerte de Moana, personal de la dependencia inspeccionó el establecimiento, dio seguimiento a la necropsia y recabó información sobre el estado de salud y manejo de la delfín, además de revisar las condiciones de las instalaciones.
Vigilan la salud de los demás delfines
La investigación también contempla el seguimiento a los ejemplares que permanecen en el Delfinario Sonora, con especial atención en su estado físico y de salud, alimentación, atención veterinaria, condiciones de alojamiento y calidad del agua.
Asimismo, se revisa el funcionamiento de los sistemas de soporte de vida, considerados fundamentales para mantener condiciones adecuadas para los animales bajo cuidado humano.
La Profepa aseguró que continuará con las diligencias necesarias para esclarecer la muerte de Moana y verificar que los ejemplares que permanecen en el establecimiento reciban un trato digno y respetuoso, conforme a las disposiciones aplicables para la protección de la vida silvestre.
Hasta el momento, la posible relación entre el traumatismo y el desprendimiento de infraestructura permanece bajo investigación, por lo que no se han determinado de manera definitiva las responsabilidades por el fallecimiento.







