El inicio de la Cuaresma es marcado también además del Miércoles de Ceniza porque en muchos hogares de Sonora se prepara la tradicional capirotada, una mezcla de sabores y texturas que al final derivan en un postre delicioso del gusto de todos los que aprecian la comida regional.
La Capirotada está compuesta por capas de pan tostado, puede ser birote o hay quienes hornean el pan especialmente para darle un sabor más casero al platillo. Estas capas de pan son bañadas por una miel de panocha, un dulce tradicional sonorense a base de azúcar de caña que le da el toque dulce pero que al ser cocinada con especias, cebollas, cilantro y ajo adquiere un toque delicioso que además se corona con una pizca de sal para acentuar los sabores.
Encima del pan bañado, se distribuyen trozos de viznaga y fruta seca, ciruelas pasas, pasas y cacahuates además de rodajas de plátano que puede ser del tradicional o plátano macho, y al final queso regional. Después unos minutos al horno y entonces a darle. Con todo.

Marta Judith Córdova, cocinera de profesión dice que es importante preservar las tradiciones pues somos lo que comemos y cuenta como sus hijas saben preparar esta receta que ella les ha transmitido pero que su madre y abuela le transmitieron a su vez. Lo bueno de esto es que la receta sigue vigente y cada quien le aporta su sello personal. Sin duda que la capirotada es un postre que esta cuaresma será parte de las mesas sonorenses.





